Crema de manos artesanal.

agosto 21st, 2010

Hoy, en aceites cosméticos, voy a explicaros mi receta personalizada para hacer una crema de manos natural y casera. He probado diversas mezclas de aceites naturales y aceites esenciales, y al final he dado con la que creo que es la fórmula correcta en cuanto a nivel de hidtratación, absorción y la eliminación de la sensación grasa o pegajosa.

He usado los siguientes ingredientes:

Manteca de karité: para dar consistencia y cierta dureza a la crema, obviamente también por sus propiedades altamente hidratantes, emolientes y protectoras de la piel. Es mi manteca natural favorita.

Cera de abejas: de mi colmena personal, pero podéis comprarla en sitios especializados, por internet o conseguirla de algún conocido que sea apicultor. La uso por sus propiedades bacteriostáticas, emolientes, antiinflamatorias y cicatrizantes. Esta cera ablanda la capa cornea de la piel arrastrando las células muertas e impurezas.

Aceite de rosa mosqueta: para eliminar las manchas de las manos, regenarar las pequeñas heridas y proteger gracias a sus ácidos grasos. Más información del aceite de rosa mosqueta.

Aceite de germen de trigo: es el más rico en vitamina E, un poderoso antioxidante  que previene el envejecimiento prematuro de la piel. Además es altamente hidratante sin producir grasa. Por último es el mejor conservante natural para tu crema de manos casera.

Aceite de aguacate: la característica que más valoro de este aceite natural es su alto nivel de absorción, y no solo eso, sino que aumentará el nivel de absorción de los aceites que le acompañan, ideal para que tus manos no queden aceitosas durante mucho tiempo. Es rico en proteínas y vitaminas A, B, D y E. Muy nutritivo.

Agua de rosas: la utilizo como hidrolato para emulsionar y elevar en nivel de penetración de la crema de manos natural. Tiene propiedades calmantes y tonificantes, ideal para pieles sensibles.

Aceite esencial de incienso: este aceite enriquecerá vuestra crema de manos hasta el infinito, es muy regenerante y su olor es increíble.

Aceite esencial de mirra: sus propiedades son muy parecidas al aceite esencial de incienso y se complementa perfectamente con él.

Preparación:

Necesitaremos un cazo y un bote donde guardaremos la crema, vale uno tipo nivea o de cualquier otra hidratante.

  • Llenar el cazo de agua y poner al baño maría el bote.
  • Derretir la cera de abejas, la cantidad será un 20% del total, el fondo del bote y algo más.
  • Cuando esté derretida, añadir la manteca de karité y mezclar con la cera de abejas hasta que ambas estén líquidas. Un 30% del total.
  • Hasta ahora debemos de tener lleno como la mitad del tarro.
  • LLega el momento de añadir los aceites naturales mientras removemos, el orden es indiferente. Yo echo un poquito de cada uno pero podeis variar la proporción según vuestras características personales.
  • Añadimos poco a poco el agua de rosas, sin dejar de remover para que emulsione adecuadamente.
  • Cuando esté todo bien mezclado retiramos del fuego.
  • Añadimos los aceites esenciales de esta manera: tomamos el total de ml del tarro, lo dividimos entre dos y ese es el número de gotas que hay que echar de aceite esencial. Por ejemplo: un bote de 30 ml, entre dos es igual a 15, o sea, 15 gotas de aceites esenciales, esto es 7 de aceite esencial de mirra y 8 de aceite esencial de incienso. En el apartado de aceites esenciales os explicaré mejor la forma adecuada de mezclarlos.
  • Removemos bien para que quede todo emulsionado.
  • Cerramos el bote y lo metemos en la nevera.
  • Una hora aproximada de espera y…¡ya está!

Esta es mi receta, con un poco de experiencia os saldrá siempre genial. Podéis adaptar los aceites naturales a vuestras necesidades, por ejemplo también me gusta el aceite de argán, o podeis añadir aceite de avellanas o de almendras, os iré explicando las propiedades de cada uno.

Dificultades:

Puede ser que la crema os quede demasiado líquida o que prefirais que tenga una consistencia más pastosa, para ello podéis volver a derretir la mezcla y añadir más cera de abejas o más manteca de karité.

Si la crema os queda muy grasienta, líquida o aceitada, podéis añadirle más manteca de karité para que sea más cremosa.

Si la crema os queda muy dura es que habeis echado demasiada cera de abejas, podéis añadirle más agua de rosas o más aceites naturales.

Con la práctica aprenderéis miles de trucos.

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